Unión de dos mundos

Yerba Loca es un destino Outdoor, sin duda, pero acá tenemos la oportunidad de rescatar parte de un mundo anterior a ese: el de la centenaria cultura de la cordillera central, compuesta de arrieros, mineros y pirquineros. Queremos que ellos convivan y sean valorados por la modernidad, pero para lograrlo, vecinos grandes y chicos, empresas, autoridades, deportistas y visitantes debemos reflexionar y poner de nuestra parte para que medioambiente e historia logren el espacio de respeto que se merecen.

Fotografías: María Constanza Avello - Archivo Corporación Cultural de Lo Barnechea

Arriero

Los arrieros son el eje principal de la idiosincrasia de la cordillera central. Su oficio está lleno de ritos, desde los más prácticos como curtir el cuero para los aperos del caballo, hasta los mágicos como contar leyendas para ganarle al tiempo a la luz del fuego en un campamento instalado entre las rocas y el viento. Esa cultura, simple, pero humanamente riquísima, es transversal a todas las formas de vida en nuestra montaña.

Si tú les preguntas a ellos te responden: “soy arriero”. Para ellos es un estilo de vida, una forma de ser. Un músico es como lo mismo, se dedica a la música… Un músico… Uno se dedica a sus animales.

Fotografías: María Constanza Avello - Archivo Corporación Cultural de Lo Barnechea

Mineros

La presencia de la minería en la cordillera de Santiago es centenaria. Se sabe que ya en la década de 1840 se sabía que había mineral en sus montañas. En el siglo XIX entonces, empezaron a aparecer historias cargadas de épica, de visionarios y aventureros que a lomo de caballo recorrían montañas buscando vetas de mineral que les diera sustento para vivir a unos e hiciera ricos a otros. Existen crónicas, de un mundo que ya no existe dieron paso a las faenas industriales que hoy conocemos.

Yo era muy chico cuando de La Paloma se sacaba cobre y se juntaban todos los arrieros y ahí contaban “mentiras” en la noche junto al fuego. Contaban que aparecía el Mandinga con dientes de oro y se reía y decía: “vamos”… Pero ya esos viejos “mentirosos” están casi todos muertos.

Fotografías: María Constanza Avello - Archivo Corporación Cultural de Lo Barnechea

Mitos

Los mitos en la cordillera son una dimensión real de la vida diaria y tiene muchas caras. Algunos de ellos se transformaron en tradición popular y se transmiten de boca a boca en el tiempo. Sabérselos todos y saber contarlos es un rol en esta sociedad, guardados para algunos que son los encargados de mantener viva la magia, pero la frontera entre las historias que perduran y la improvisación no está nada de clara y está llamada a ojalá nunca estarla, para siga viva y esa vida crezca de generación en generación.

Ahí en las Tierras Amarillas, poco pa’ allá, allí salía, dicen que salía la gallina con pollos en la noche, claro, y resultado que, a la gente ahí, a la gente que la encontraba ahí, le daba más susto que el Diablo.

Fotografías: María Constanza Avello - Archivo Corporación Cultural de Lo Barnechea

Tiempos Modernos

El progreso sin duda ha traído externalidades sociales positivas en muchos ámbitos, pero también le aumentó la velocidad del mundo haciendo progresivamente todo más inmediato y eso es algo que perjudica a la silenciosa cultura de los Andes centrales chilenos, donde todo corre en una dimensión paralela. Yerba Loca también aspira a ser un espacio que inspire a la reflexión sobre los cambios sociales en los últimos años, qué queremos rescatar de nuestro patrimonio histórico y cómo queremos proyectar culturalmente la montaña hacia el futuro.

Sí poh, toda la vida, la tradición, y que un tiempo se pierda es como triste a la vez. Sí, porque la tradición seguirá nomás solo con rodeo. Si no hay turismo no, ya no da pa’ vivir. Yo creo que en unos años más o bien se puede arreglar o bien se puede empeorar, pero es por seguir la tradición, sí, pero de vivir de esto ya no, ya no…