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Conversando con la Montañista Chilena, Patricia Soto: «Yo fui hecha en un molde nómade»

Siendo la primera mujer en Sudamérica en llegar a la cumbre del Everest, Patricia Soto ha pasado gran parte de su vida en las montañas, y hoy, desde la Región de Aysén, su foco está en la educación, traspasando su conocimiento y respeto por la naturaleza.

“Me considero una enamorada de la educación y vida al aire libre”.

¿Cómo inició tu carrera de montañista?

He estado ligada a la montaña y al aire libre durante toda mi vida, desde la casa con mis padres. Es increíble como los padres se convierten en grandes modelos para uno. Ahí partió todo: en el núcleo familiar con las actividades al aire libre, pequeñas excursiones familiares marcaron la diferencia. En esa época muy poca gente salía a hacer actividades al aire libre, pero mis padres estaban en ese grupo, que se las arreglaban para salir los sábados, domingos y/o cualquier feriado.

¿En qué te fijas a la hora de subir un cerro? ¿qué es lo que más destacas de tu experiencia?

Tengo que enamorarme de los lugares para ir para allá. Por ejemplo, me gustan mucho los volcanes, conocer sus cráteres, es algo que me invita a subirlos.

También me preocupo del contexto. Las montañas están insertas dentro de un medio, no puedo verlas por sí solas. Me refiero a su historia, las personas que viven a sus pies, etc. No es la montaña una unidad aislada, esta dentro de un contexto y eso para mi tiene mucho valor conocerlo.

Creo que lo que más destaco de mi experiencia como montañista, es que me ha permitido vivir una vida simple, me ha ayudado a darme cuenta que no necesito mucho más para ser feliz.

¿Nos podrías contar un poco más de tu experiencia como montañista? ¿Qué habilidades son las que más destacas?

Así, sin pensarlo mucho se me vienen dos: flexibilidad y tolerancia frente a la adversidad e incertidumbre; aunque creo que estas se aprenden del contacto con la naturaleza por periodos prolongados y este es un aprendizaje no exclusivo al montañismo, sino que compartido por varias actividades al aire libre; que incluso alguien que vive en el campo también aprende pero que no nos damos cuenta o no valoramos hasta que suceden cosas o viene alguien y se sorprende, por ejemplo, de lo bien que manejas situaciones inesperadas.

En ese contexto, ¿cómo podrían esas habilidades de montañista ayudar hoy a las personas en medio de una pandemia?

Nosotros nos entrenamos para ir a una montaña, y dentro de ese entrenamiento está la evaluación de riesgos y cómo minimizarlos. Por más que lo hagas y consideres todos los factores que puedas ver, siempre hay espacio a un imponderable, algo que no consideraste, o no abordaste algunas dimensiones. Eso ha hecho que muchos de nosotros vayamos siempre a la montaña con planes A, B, C, pero resulta el Z y no lo pensaste, pero como sabes que esa es una posibilidad, no te pilla tan de sorpresa, está dentro de tu cabecita que lo impensado es una opción y más que golpearte la cabeza, piensas rápidamente cómo te adaptas y sigues adelante.

Podríamos hablar horas de esto, pero espero se haya entendido el punto.

Siguiendo con el contexto en que nos encontramos a nivel mundial, ¿algún consejo que quieras darle a las personas que están en sus casas y que se ven imposibilitados de ir a la montaña?

No sé si es un consejo porque cada uno tiene que ver qué le funciona, pero en mi caso, estoy tratando de hacerme rutinas de todo tipo. Por ejemplo, sigo entrenando con los recursos que me rodean, estoy leyendo o repasando algunos conocimientos olvidados, otros sé que están tomando cursos online: manejo de GPS, vulcanología, meteorología, flora y fauna, etc.

O simplemente, disfrutar tu casa, familia, darte tiempo de conocerte. Tener tiempo para uno solo, encontrarse con uno mismo y en soledad, lo que para algunos es algo realmente desafiante. Rudo, pero pucha que se crece.

En tu experiencia como profesora, y enfocándonos a lo que te dedicas hoy, ¿cómo contribuyes a la educación de montaña, de naturaleza? Y, ¿cómo ello ayuda a las personas en el contexto que estamos viviendo actualmente?

Como ya mencioné, soy una apasionada de la educación al aire libre, porque creo que el mejor profesor es la naturaleza, seres como nosotros, solo somos los asistentes que colaboramos a que en ese viaje de aprendizaje que cada uno realiza sea único y especial. Y que en ese viaje aprendamos a cuidar aquello que nos ha dado tanto, porque no sé en qué momento el hombre se alejó tanto de su raíz, de la Madre Naturaleza.

Respecto de tu segunda pregunta, creo que los lectores que tienen el privilegio de estar en contacto con la naturaleza, saben muy bien cómo esto ayuda en los tiempos de hoy y siempre. De ahí viene el llamado a ellos, a generar instancias en donde este privilegio no sea solo de ellos. ¿Cómo ayudo?

Ahora volviéndonos un poco más a tu experiencia en la montaña, ¿cómo eliges a tus compañeros/as?

Pienso que es el objetivo el que nos reúne en algunos casos, en otros ellos te eligen, y un porcentaje no menor, tú sales a buscarlos.

Y para todos esos casos, pienso que aplica el imaginarte estar encerrada en una carpa por 10 días en medio de una tormenta con personas, y pienses en cuáles de tus amigos te gustaría que estuvieran contigo. Pensar qué habilidades personales y técnicas debe tener esa persona. Lo pongas en una balanza y digas: “sí, con ellos/as quiero ir”. Y eso es para la vida, uno debe evaluar muy bien con quién quiere pasar su tiempo.

¿Nos podrías contar sobre la evolución de la escalada y el montañismo en Chile?

Ha evolucionado la actividad como algo familiar. Eso es maravilloso, es una nueva generación, con nuevas costumbres. Antes no se veía mucho a padres escalando con niños, ahora sí se ve.

Me encanta ver grupos de distintas generaciones, por ejemplo, escalando.

Por otro lado, como que está de moda ir a escalar y subir cerros, por el día generalmente, pero está moda, y no necesariamente es mala. Otro tema para hablar largo.

Por otro lado, no sé si están las mismas motivaciones que existían antes, comentario boomer (ríe). En realidad, las motivaciones siempre son diferentes y cambiarán de persona a persona y de época.

Veo también que hay mucho más acceso a equipo. Si tienes el dinero te puedes equipar en un par de días para subir el Himalaya. Antes partíamos con lo que teníamos, muchas cosas nos las construiríamos nosotros mismos. Y eso que en mi época (90’s) ya teníamos más acceso, imagínate en los años 60’ – 70’.

Ahora veo mucho equipo, mucha ropa, quizás demasiada. Pero, por otro lado, me gusta que hayamos salido solo del color negro, ahora hay más colores, lo que es bueno. Hay opciones que se ajustan a la figura. Todo esto debo decir que me gusta mucho (ríe).

¿Y el tema de género?

Hoy veo a hartas mujeres en la escalada en roca, pero sigo viendo pocas en la montaña.

Hoy hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades en la montaña. Las diferencias están en las cosas que dejamos de hacer o no por ir a la montaña. Optar por una vida en las montañas para una mujer es harto más complicado para un hombre. Por ejemplo, que te vayas a acampar con amigos por varios días y dejes a tu pareja en casa, es mal visto; que seas madre y dejes a tu hijo en casa, mal visto. Esto solo por darte un ejemplo.

Para mí nunca fue tema la diferencia de género en la montaña. Si yo quiero algo, voy por ese algo, y cuando no lo quiero, no voy. Eso ha hecho que, si es que existe diferenciación, no le presto mucha atención. Los “no puedes”, o “no lo vas a lograr”, los dejo de lado, o los convierto en una motivación.

Y, por último, ¿qué consejos le darías a quienes recién comienzan la escalada y el montañismo?

Lo primero es que disfruten el lugar y que lo cuiden. Que se lleven su basura y respeten los horarios. Que eduquen a otros, que no vayan en masa. Que no se salgan de los senderos, y que inviten a otras personas a conocer.

Necesitamos más áreas protegidas, que sean abiertas para las personas, pero aún queda mucho por aprender y desarrollar como país. Por eso mi principal llamado es a cuidar para que podamos tener más espacios al aire libre. Debemos crear cultura de cuidado y de respeto.

Otro llamado es a cuidar las experiencias de las otras personas. Una cosa que espanta mucho es cuando uno va a escuchar el ruido del viento y el de al lado quiere escuchar el asado con la música fuerte. Es difícil. Mis derechos terminan donde empiezan los tuyos, mi libertad termina donde empieza la tuya. ¡Chuuuu! Gran tema. Pucha que somos primitivos y que nos falta para vivir en armonía con el medio ambiente y el resto de la sociedad. Tenemos harto trabajo, así que menos bla bla y a trabajar (ríe).